Lo que importa son los usuarios…

Lo que importa son los usuarios…

Espístolas Surianas
» JULIO | AYALA CARLOS
) ayala.jc30@gmail.com

Todos saben, los usuarios y los transportistas, que el transporte público en Chilpancingo, Acapulco y otras ciudades del estado, es de lo peor. Que hay un pésimo servicio, con choferes abusivos y corrientes, unidades en mal estado, y lo que es peor, caro.

Obvio, hay que decirlo, no sería así si los concesionarios del transporte, y los conductores de las unidades, no tuvie0’pccvyJran el apoyo de las autoridades de gobierno, quienes en vez de regular y vigilar su funcionamiento, actúan con negligencia, irresponsabilidad y fuera de la ley, en perjuicio del usuario que ante los cobros excesivos y mal servicio, protesta aunque sus voces nunca han sido escuchadas por las autoridades que parecen tener un amasiato con los transportistas.

El último ejemplo de ello es el incremento a la tarifa del transporte público colectivo en su modalidad de urvans, en dónde los transportistas incrementaron el precio, y luego las autoridades correspondientes lo validaron, pese al enojo y protestas de los usuarios, y de que nunca mostraron algún estudio técnico que justificara el incremento.

Así ha sido siempre, y no solo en Chilpancingo, sino también en Acapulco, en Iguala, Zihuatanejo, Taxco y hasta en Tlapa, y no se diga en el transporte entre municipios, en dónde los concesionarios y trabajadores del volante incrementan las tarifas sin que la Comisión del Transporte estatal diga algo al respecto.

Hay, pues, ya lo dijimos, todo un amasiato, mezquino y vergonzoso entre las autoridades de gobierno y los transportistas del estado en agravio de los usuarios, es decir, en contra del pueblo trabajador, que pese a sus protestas nunca es escuchado, quién prácticamente se encuentra secuestrado y a merced de aquellos que de manera impune los sangran económicamente a diario.

Y es que el negocio del transporte urbano no solo es altamente lucrativo, de ganancias diarias para los dueños del servicio, sino también impune con las autoridades de tránsito municipal, y dónde se mueven a diario millones de pesos.

Por eso es que cuando en Chilpancingo, la capital del estado, aparece una nueva opción de transporte en su modalidad de taxis, en dónde la tarifa mínima es de 80 o 90 pesos, y la dejada máxima queda a criterio del conductor, y que puede ser hasta 200 pesos para colonias como la parte alta de la Plan de Ayala, o Las Águilas, entre muchas otras, y más si es de noche, hay emoción y alegría de la ciudadanía, al anunciarse que las tarifas no pasan más que los 50 pesos.

Sí. Chilpancingo y Guerrero requieren de un transporte público eficiente, confortable y con tarifas accesibles que al no tenerlo en el servicio de transporte local, y el de las urbans, se hacen necesarias nuevas opciones que beneficien a los usuarios. La población ya no aguanta más a taxistas prepotentes y abusivos, como a los urbaneros.

Que no les gusta al transporte local, a los taxistas, como es el caso, es problema de ellos y de los concesionarios. Por muchos años se han enriquecido y han abusado del pueblo que sigue actuando pacíficamente.

Toca pues a las autoridades de gobierno, ponerse ahora sí del lado de la población y actuar en consecuencia, regulando el transporte local, a fin de eliminar los excesos. Y toca también establecer las reglas necesarias a quiénes a través de alguna aplicación digital, buscan también brindar el servicio del transporte público, porque lo importante es el beneficio colectivo.

Sí. Deben existir reglas claras para quienes ya prestan el servicio y para los que quieren prestarlo. Lo importante es el usuario, y no el negocio de los transportistas.
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