» JULIO | AYALA CARLOS
Gracias al esfuerzo de los tres niveles de gobierno, menos de los acapulqueños, los turistas y visitantes en el puerto más bello del mundo son cada vez en mayor cantidad, dejando por supuesto una mayor derrama económica en el municipio que, hay que decirlo, de una u otra forma beneficia a una gran parte del estado de Guerrero.
Sí. Este éxito tiene nombre y apellido. La gobernadora Evelyn Salgado Pineda, la mandataria federal Claudia Sheinbaum Pardo, y la alcaldesa porteña, quiénes cada quien, en el ámbito de su competencia, han hecho lo necesario para que Acapulco se mantenga en la preferencia de los turistas, principalmente nacionales.
A pesar de todo ello, habrá que decirlo, el puerto más bello del mundo, la Perla de América, y Paraíso del Mundo se encuentra de pie, siendo referente a nivel mundial en materia turística.
Hay que reconocer que Acapulco está alejado del Jet Set de sus años de mayor gloria, en dónde presidentes y líderes de todo el mundo lo visitan, además de artistas y actores de fama nacional e internacional. Sin embargo, decíamos, sigue siendo referencia mundial.
En este sentido, compite con los nuevos polos de desarrollo turístico en el pais, e incluso del mundo. No en vano sigue siendo sede de eventos de talla internacional que lo posicionan en la preferencia de todos para visitarlo y vacacionar.
No extraña pues que en esta temporada vacacional de Semana Santa, el puerto esté totalmente abarrotado. La cercanía con el Centro del país, hacen que miles de mexicanos lo visiten, e incluso sin ser vacaciones. Destacan, también, el incremento de los vuelos nacionales e internacionales de las líneas aéreas y los cruceros que constante llegan a Acapulco.
Bien por Acapulco y por el estado de Guerrero. Bien por quién gobierna el estado, Evelyn Salgado Pineda, que está al pendiente del puerto. Bien por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, por el apoyo constante, y bien por la alcaldesa Abelina López Rodríguez por hacer lo propio.
Ah, y mal por los acapulqueños, o mejor dicho, por los prestadores de servicios turísticos, principalmente los taxistas, los restauranteros, los taqueros, los meseros, los comerciantes ambulantes y hasta los que rentan las sillas, quienes además de dar un pésimo servicio, prácticamente asaltan con precios desorbitantes a los visitantes y turistas.
