Jacko Badillo y la crisis de la Jucopo

Jacko Badillo y la crisis de la Jucopo

Tercera Vía
» ERNESTO | RIVERA RODRÍGUEZ

Es el costo de atreverse a jugar en todas las mesas, y no controlar ninguna.

Joaquín Badiĺlo Escamilla no puede operar 22 diputados de Morena, donde la supuesta unidad qué él presume, esta más que dividida por las cuatro tribus existentes en sus «intestinos», los Salgado (a la cual pertenece), los Torres, los Figueroa y hasta los Abelinos. No hay línea. Y sin Agenda Legislativa, por eso el Congreso, la LXIV Legislatura Local, está paralizada. No saca ni la cuenta pública, ni los mombramientos. Esa parálisis es la que arrastra a todos.

El diputado presidenta de la Jucopo, quiso ser el puente de la Jucopo con Acapulco. Su jugada era: «Yo les opero Acapulco, a cambio de que me dejen la candidatura». El problema es que ofrececio un Acapulco qué está muy lejos de controlar. No trae seccionales. No trae a los 95 perdedores, no trae estructura. Entonces Jesús Uriostegui lo usa para mensajes, pero no le da real.

Y mientras más se hunde la Jucopo, más necesita Jacko salir en las fotos para demostrar que sigue vigente. Por eso se ve en todo: en una inauguración, cortando un listón, en un foro, en el trasero del transporte urbano, en un desayuno con empresarios, declarado de todo.

Ese desesperante protagonismo, es «su manual» de supervivencia: si no estás en la foto, te borran, desapareces.

Por ello su pésima operación de la Jucopo le pega por rebote. Cuando la gente dice «el Congreso no sirve», también está diciendo, «los operadores de Acapulco en el Congreso, no sirven». Y Jacko es el rostro más visible de esa operación fallida en Acapulco.

Si la Jucopo truena antes de diciembre, Jacko se queda sin plataforma. Se queda sin Morena y sin Congreso. Y ahí es donde lo pueden mandar algún otro partido satelite: PT o Verde, (si lo acepta Victoriano Wences o Karen Castrejon), pero ya sin fuerza para negociar Acapulco.

Es el mismo error que cometió Carlos Granda, el año pasado, al confundir su acceso al Congreso, con control del Congreso.

El problema para Jacko es que mientras aguanta, ya convertido en el Elefante en medio de la sala, -léase Jucopo– su capital en Acapulco se está quemando. Cada mes que pasa como presidente de la Jucopo que no resuelve el fraude de los 15 millones, el cual ya es tema de la Fiscalía, en Acapulco se escucha «es el que tapa la corrupción en el Congreso.

Y eso es lo que lo arrastra. No es su mala operación de la Jucopo. Es que lo pusieron de tapón, para que no salpique al gobierno de Guerrero, de todas maneras le premiarán su lealtad, tal cual es la regla de Morena -Félix, pero no será Acapulco, que ya está palomeado.

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